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San Francisco de San Miguel


Precio:
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dto.: 0,91 €
Editorial: Galland Books
Descripción

El presente ensayo es un trabajo de investigación histórica sobre la figura de San Francisco de San Miguel, o de La Parrilla, santo y patrón de la expresada localidad vallisoletana, en la que había nacido a mediados del siglo XVI, y que murió martirizado en Japón después de una singular vida religiosa y ejercer importantes cometidos políticos en representación del Gobierno de España. El estudio responde a la demanda de conocimiento de la figura del habitualmente apelado como “el santo de La Parrilla”, cuyo culto se extendió durante varios siglos además de en La Parrilla, por varias localidades próximas y conventos, como en el archiconocido San Francisco de Valladolid.

Conocida hasta el presente su biografía a través de una literatura parcial y hagiográfica, falta de aparato crítico y de información, este trabajo tiene el objeto de presentar un estudio riguroso y exhaustivo sobre su figura, ubicándola en el tiempo que vivió, introduciendo las claves prosopográficas necesarias para su comprensión, utilizando un amplísimo volumen de fuentes primarias y secundarias de diferentes archivos y bibliotecas y aplicando una depurada técnica científica de investigación histórica.

Francisco de San Miguel (1545-1597) nació el pueblo vallisoletano de La Parrilla. Pasó su juventud en su localidad natal, alternando también varios años de servicio a gentes de Corte en Medina del Campo y en Valladolid. Después de fallecer sus padres se hizo religioso. Su vocación y andanzas se desarrollaron en los años siguientes al Concilio de Trento, en la España de la Contrarreforma. Profesó en 1567 como hermano lego en el convento vallisoletano de San Francisco, pero su inquietud espiritual, coincidente con el paulatino desarrollo de corrientes austeras y pietistas dentro de la Orden, le llevaron a transitar por numerosos conventos en la España del rey Felipe II y después en las misiones de Ultramar: entre los primeros, caben citarse además del de Valladolid, el de El Abrojo, en Laguna de Duero, por el que había pasado tiempo atrás San Pedro Regalado, y los de Medina del Campo o Coca (Segovia); y entre los segundos, los que se establecieron en México, Manila o en Japón.

El destino a las misiones de aquel inmenso imperio, del que se decía que nunca se ponía el sol, le llevó a recorrer siete países repartidos por tres continentes, y  a navegar en dos océanos, atravesados en interminables y arriesgados trayectos, como dio cuenta un naufragio. Su biografía no resulta menos interesante por el crisol de culturas, de razas y de personas que conoció, entre las que se contaron gobernadores de Filipinas -la última frontera del imperio-, señores de Japón, superiores de la Orden, pero también gentes sencillas como indígenas filipinos, o los leprosos de Japón, excluidos de la sociedad. Junto con otros compañeros franciscanos, Fray Francisco de La Parrilla ejerció de embajador de España en Japón para desarrollar una misión de vital importancia: evitar la invasión por ese país de Filipinas, archipiélago cuya presencia hispánica era muy reciente en esos momentos. Por consiguiente, esta tarea le exigió en 1593 el desplazamiento a Japón y la mediación ante el señor del país Toyotomi Hideyoshi, quien recientemente había unificado el territorio después de siglos de división y guerra. Fue un cometido complicado y peligroso, efectuado en medio de fuertes tensiones y graves complicaciones que llevaron a la condena a muerte del protagonista. Su ejecución en Nagasaki, junto con otros veinticinco compañeros, entre los que se encontraban San Pedro Bautista y San Pablo Miki, dejó una cruenta iconografía para el imaginario barroco de la época, un conjunto de mártires -beatos primero y, siglos más tarde, santos- para la Iglesia católica, y una misión cumplida: la de soslayar el peligro de invasión de Filipinas, en la que España estaría presente trescientos años más.

 

El trabajo tiene un interés notable a muy diferentes ámbitos. A nivel local aporta un conocimiento muy completo y demandado de un personaje sobre el que existe una devoción centenaria en la localidad de La Parrilla y pueblos del entorno, interés cultural, artístico e histórico, o simple curiosidad. Festejado en las fiestas patronales mediante procesiones y otras actividades, San Francisco de San Miguel es el icono más representativo de este municipio vallisoletano. Historia viva que se renueva todos los meses de febrero y de junio en que se conmemora de un modo verdaderamente original su martirio y su canonización respectivamente. Pero el santo parrillano también es historia viva de Valladolid, por remembrar un pasado de enjundia, de gran dinamismo e interés, en el que desde la capital castellana salieron hombres y mujeres, religiosos y laicos, hacia los destinos más remotos e ignotos de un imperio de dimensiones planetarias. De igual modo, resulta enormemente atractivo conocer los países por los que el fraile transitó -con México ya asentado, o esas Filipinas en formación- como la labor benéfica o asistencial que desempeñó, un ejemplo muy válido del nuevo espíritu desarrollado en seno de las órdenes religiosas.

Francisco de San Miguel, con su vida y obra, puede ser considerado como uno de los primeros agentes de la globalización. Resulta muy sugestivo observar la interactuación trasnacional cultural -de civilización en el más amplio sentido del término-, de la que participa, así como identificar las sinergias, los puentes de contacto e incluso los choques a los que se vio expuesto. Toda una muestra que puede servir de fascinante analogía con el mundo de nuestro tiempo.

El protagonista de este libro tiene también el interés añadido de erigirse en el primer embajador vallisoletano en Japón, país al que los primeros europeos habían llegado en 1543 y del que realmente se conocía poquísimo. El conocimiento de la embajada, sus pormenores y vicisitudes, la importancia de su empresa, como el dramático desenlace de la misma, incorporan un interés por encima de lo local, provincial o nacional a esta obra, pues entra de lleno en la historia de la diplomacia y de las relaciones internacionales.

Por último, este estudio, con la presencia del personaje en aquellas latitudes, plantea un puente de conexión y una sugerente mirada hacia Asia, el continente más extenso y en el que en la actualidad vive la mitad de la población mundial. Región de la tierra con la que España desde hace unos años intenta reforzar, entre otros ámbitos, su vinculación económica, comercial, cultural, turística  o académica (planes Asia-Pacífico), y hacia donde en el pasado partieron numerosas personas de esta tierra, como el aquí presentado.

Autor:
Idioma: Español
Páginas: 208
Encuadernación: Rústica
ISBN: 978-84-16200-33-7
Peso (kg): 0.4010
Ancho (cm): 17
Alto (cm): 24

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